El tratamiento del duelo
Es importante remarcar que el tratamiento del duelo es aconsejable sólamente en aquellos casos que se está dando un duelo patológico. Ya se comentó en otro artículo qué era un duelo patológico, pero podríamos resumirlo como un duelo no elaborado entre 12 y 18 meses… En caso de duda consultar con un psicólogo especialista, ya que hay personas que quizás necesiyan más tiempo, o no sea un simple duelo y la persona esté padeciendo una depresión.
La intervención del psicólogo en el tratamiento del duelo reciente, simplemente debe consistir en acompañar a la persona, en ningún caso incitar o marcar prisas para la aceptación de una fase del proceso u otra. Es por ello que no suele ser necesario acudir al psicólogo en un duelo temprano, a menos que sea de carácter traumático ya que requiere una elaboración más compleja que un duelo simple.

Tratamiento del duelo
Para el tratamiento del duelo Worden propone las siguientes metas.
1ª) Aceptar la realidad de la pérdida: es muy complicado, intelectualmente se puede entender pero emocionalmente no.
Puede aparecer la negación:
- Negar el hecho en sí, la realidad «nada ha ocurrido».
- Negar el significado «lo he perdido pero en realidad no era tan importante».
- Mediante la no modificación, mantener las cosas como estaban para cuando vuelva.
Es frecuente en padres a los que se les muere un hijo pequeño (es normal hasta que pasan dos meses tras la muerte).
Guardar parcialmente recuerdos (bloquear los aspectos positivos o los negativos), p.e.: «no quiero verlo de muerto porque quiero recordarlo como era». En realidad el hecho de ver el cadáver ayuda a aceptar que el hecho ha ocurrido. El niño necesita ver, por ejemplo, a su padre en el hospital porque muchas veces si no les parece que les han abandonado, aunque le hayan dicho que está enfermo. La asistencia al funeral también ayuda.
2ª) Trabajar los aspectos emocionales y el dolor de la pérdida: no todo el mundo lo sufre de la misma forma y al mismo nivel. La sociedad actual no facilita la realización de esta tarea, tendemos a bloquear a la gente, normalmente porque no somos capaces de aguantar su dolor, tendemos a decir: «reponte, tranquilízate…» Es un mensaje que invita a reprimir las emociones, es una forma de negar: no sentir cosas o intentar hacer otras cosas para no pensar.
Es imprescindible trabajar la parte emocional, si no se hace (se pasa mal esta tarea o bien no se pasa) la persona necesitará ayuda del psicólogo. Tal vez al cabo de algunos años alguien viene y te dice «no sé qué me pasa» y posiblemente no superó un duelo debidamente.
3ª) Adaptarse a un medio en el que el fallecido está ausente: la situación nunca será la misma, seguramente el fallecido cubría necesidades a muchos niveles (afectivo, económico…).
Si es una pérdida a nivel de amputación uno se replantea qué cosas podrá hacer en la nueva situación.
En función de lo que se pierde la adaptación será distinta: p.e.: mujer que queda viuda y su marido llevaba los asuntos económicos, el mantenimiento del hogar (reponía las bombillas…). Ahora se plantea cómo va a salir adelante.
Otro cambio importante es la identidad emocional: somos quienes somos en relación a las personas con que nos movemos; p.e. del rol de esposa a viuda ¿qué pasará?
El envejecimiento supone muchas pérdidas, el sentido de la identidad personal es completamente distinto. Y es una realidad que a las personas adultas se les ace más difícil adaptarse a los cambios. Por lo que un duelo, a las personas mayores se les hace mucho más difícil de procesar que a una persona joven.
Pérdidas fuertes pueden hacernos reajustar nuestro sentido de la vida, del mundo, p.e. muertes de hijos te descolocan porque lo lógico es que mueran los padres antes. Con estos cambios es inevitable que se modifiquen nuestros patrones vitales, metas y objetivos que nos hemos planteado a lo largo de la vida. Que no se pueden modificar de la noche a la mañana. Pero que progresivamente se deben ir adaptando a la nueva situación.
4ª) Tener una nueva percepción de la pérdida: implica encontrar un lugar para el fallecido en la vida emocional de uno. p.e. uno se va a vivir a otro país y ésto le supone la pérdida de sus raices, hay que hacer algo para sustituirlo. Hemos de saber continuar con nuestro día a día sin que la otra persona esté a nuestro lado pero sin que ello signifique que nos falta algo. Ya no sentimos esos huecos en nuestra vida emocional. Sabemos que ya no está pero ha dejado de doler, el sentimiento es añoranza o nostalgia, con un buen sabor de boca, empezamos a recordar todos esos buenos momentos del pasado, en lugar de acordarnos simplemente que esa persona ya no está.
Es importante tener en cuenta que ante cualquier pérdida es normal que en ciertos momentos del año se nos haga un poco más difícil y que nos sintamos realmente tristes. Sobre todo en fechas señaladas, como aniversarios, cumpleaños, fines de año…Que esto nos ocurra es completamente normal, y no es ningún indicativo de duelo patológico o cronificado. Simplement,e que nos acordamos de la persona en fechas significativas.
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